domingo 11 de octubre de 2026

EDITORIAL

Monetizar Vaca Muerta: cuando la riqueza se convierte en beneficio horizontal

Editorial por Leo Madeira.
11/10/2026

Por Leo Madeira.

John Rawls, uno de los principales filósofos políticos del siglo XX, planteó en Teoría de la Justicia una idea que mantiene plena vigencia para pensar cómo debe administrarse la riqueza de una sociedad: el Principio de Diferencia. Para Rawls, las desigualdades económicas pueden ser legítimas cuando contribuyen a mejorar la situación de quienes se encuentran en una posición menos favorecida. La pregunta, entonces, no es solamente cuánto genera una sociedad, sino cómo esa riqueza se transforma en mejores condiciones de vida para quienes más necesitan del Estado.

Desde esa perspectiva, la discusión sobre qué significa “monetizar Vaca Muerta” adquiere otra dimensión. Monetizar los recursos hidrocarburíferos no debería reducirse a convertir petróleo y gas en ingresos fiscales. El verdadero desafío está en transformar una riqueza que se extrae del subsuelo en infraestructura, servicios, oportunidades y calidad de vida que alcancen a toda la provincia. Es decir, convertir una renta concentrada territorialmente en un beneficio horizontal para los neuquinos.

El documento que sirve de base para este análisis plantea justamente esa mirada: llevar recursos públicos a necesidades básicas como educación, gas, electricidad e infraestructura también es monetizar Vaca Muerta.

El ejemplo de las escuelas resulta especialmente significativo. En Plottier ya se inauguró la primera escuela técnica de 5.000m2 de un total de 10 que se están construyendo en toda la provincia. En San Martín de los Andes se inauguró la ampliación y renovación integral de la Escuela 313. Sin solo 2 ejemplos del programa que contempla 100.000 metros cuadrados de nuevas escuelas públicas en distintos puntos de la provincia.

Aquí aparece con claridad la conexión con Rawls. La renta generada por una economía hidrocarburífera no se agota en el lugar donde se produce el recurso ni beneficia exclusivamente a quienes participan directamente de esa actividad. Puede convertirse en capital social, construyendo escuelas para niños que viven a cientos de kilómetros de Vaca Muerta. La riqueza generada por una actividad económica puede, de esta manera, mejorar las oportunidades de quienes no participan directamente de ella.

Lo mismo ocurre con los servicios esenciales. La repotenciación del Gasoducto Cordillerano permitió beneficiar a unas 1.900 familias de Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Villa La Angostura. La electricidad ofrece otro ejemplo todavía más concreto. En Junín de los Andes, 950 familias accedieron a la red eléctrica después de décadas de espera. 

Ese es precisamente el sentido del beneficio horizontal: que el crecimiento de una provincia no quede limitado a determinados sectores, ciudades o actividades económicas, sino que se extienda territorial y socialmente. El desarrollo se vuelve horizontal cuando llega a la cordillera, al norte, al sur, a las grandes ciudades y también a las pequeñas localidades; cuando se expresa tanto en una inversión productiva como en una escuela, una red eléctrica, gas, agua potable, caminos o infraestructura turística.

La electrificación del Paso Internacional Mamuil Malal agrega otra dimensión. La obra no solamente mejora las condiciones de quienes trabajan y viven allí, sino que forma parte de una estrategia de infraestructura vinculada al turismo, considerado en el documento como una segunda matriz de generación de ingresos después de los hidrocarburos. La infraestructura actual, por lo tanto, también puede funcionar como inversión para la economía que Neuquén necesitará cuando los hidrocarburos dejen de tener el protagonismo que tienen actualmente.

En términos “rawlsianos”, podría decirse que la riqueza extraordinaria de Vaca Muerta encuentra una justificación social más profunda cuando permite mejorar las condiciones de quienes no necesariamente participan de esa renta. No se trata de negar la generación de riqueza ni de perseguir una igualdad absoluta. Se trata de que el crecimiento produzca oportunidades y condiciones materiales más favorables para quienes parten de situaciones menos ventajosas.

Por eso, monetizar Vaca Muerta no significa solamente cobrar regalías. Significa transformar regalías en escuelas, gas, electricidad, agua potable, caminos, seguridad, conectividad, infraestructura productiva y turística. Significa convertir un recurso no renovable en activos que permanezcan cuando ese recurso deje de generar los mismos ingresos.

El desafío de Neuquén, entonces, no es solamente cuánto petróleo y gas puede producir. Es qué provincia construye mientras los produce. Porque si la riqueza extraordinaria del subsuelo consigue convertirse en infraestructura y oportunidades para todos, especialmente para quienes históricamente tuvieron menos acceso a ellas, Vaca Muerta deja de ser solamente una fuente de hidrocarburos y se convierte en una herramienta para construir una sociedad con mayor igualdad de oportunidades.

Ese es el verdadero sentido del beneficio horizontal: que la riqueza que sale del subsuelo pueda llegar, de distintas maneras, a cada rincón de la superficie.

 

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