viernes 11 de septiembre de 2026

SALUD

El primer lenguaje: el tacto en la maternidad

En esta oportunidad, la Tec. Puericultora y Doula Lali Zurzolo escribe sobre la piel como el primer idioma.
24/07/2026

Desde el útero, las madres ya acarician a sus hijos. Los movimientos, las presiones rítmicas, el masaje prenatal son la primera forma de comunicación. El antropólogo y médico británico-estadounidense Ashley Montagu, en su obra El tacto, decía: la piel es el primer lenguaje, y el contacto humano es tan vital como el alimento. Para Montagu, el tacto es “la madre de los sentidos”, el fundamento de la vida social y emocional.

Cuando el bebé nace, el contacto piel con piel prolonga lo que ya se venía gestando en el vientre. El abrazo, el sostén, la caricia, son prolongaciones de aquel masaje uterino. En la lactancia, este lenguaje se vuelve aún más evidente: el bebé no solo recibe leche, recibe calor, olor, ritmo, piel. El pecho es alimento, pero también es territorio de encuentro. La evidencia cientifica nos habla todo el tiempo sobre el contacto temprano, que regula la temperatura, disminuye el dolor, fortalece el sistema inmunológico y mejora el sueño.

Una revisión publicada en octubre del 2025 sobre el “método mamá canguro” mostró que el contacto piel con piel modula el microbioma, mejora la estabilidad fisiológica y favorece el inicio exitoso de la lactancia. Además, se comprobó que reduce el dolor neonatal, disminuye el llanto y fortalece la conexión emocional entre madre e hijo. El método canguro, que nació como estrategia para bebés prematuros, hoy se reconoce como una práctica beneficiosa para todos los recién nacidos, porque asegura un comienzo de vida más estable, humano, y mamífero.

En paralelo, los estudios recientes sobre el COPAP (Contacto Piel a Piel) destacan beneficios concretos que van más allá de lo emocional:

  • Favorece la adaptación respiratoria y cardiovascular del recién nacido.
  • Reduce los niveles de cortisol, disminuyendo el estrés tanto en el bebé como en la madre.
  • Facilita la colonización bacteriana saludable en la piel y el intestino del bebé.
  • Promueve un inicio precoz y eficaz de la lactancia.
  • Refuerza la confianza materna y la percepción de competencia en el cuidado.

Esta evidencia muestra que el contacto temprano no es un gesto romántico, sino una intervención con impacto clínico y social. El COPAP y el método canguro son hoy prácticas recomendadas por organismos internacionales y adoptadas en múltiples sistemas de salud, porque mejoran la supervivencia, la adaptación y el bienestar de los recién nacidos.

Sostener, acariciar, abrazar, son gestos que construyen vínculo y confianza. En cada caricia, la madre también se reconoce: su piel habla y el abrazo dice. La maternidad se escribe en ese lenguaje silencioso que no necesita traducción.

Sin embargo, vivimos en sociedades que muchas veces privilegia la independencia precoz, la distancia, la autosuficiencia, olvidando que el contacto es la base de la comunicación afectiva.

Como puericultora, creo que nuestra tarea es acompañar a las familias en este camino, ofreciendo información clara y evidencia científica, pero también legitimando la dimensión afectiva del contacto. No basta con hablar de nutrientes y calorías: necesitamos hablar de piel, de abrazo, de sostén. Porque la maternidad se construye tanto en la leche que alimenta como en el tacto que calma.