lunes 14 de septiembre de 2026

SALUD

La salud mental materna: un compromiso social impostergable

En esta oportunidad, la Tec. Puericultora y Doula Lali Zurzolo escribe en el marco del Día de la Salud Mental Materna.
08/05/2026

El Día de la Salud Mental Materna nos recuerda que detrás de cada nacimiento hay una mujer que atraviesa un proceso profundo, lleno de cambios físicos, emocionales y sociales. Como puericultora, he tenido el privilegio de acompañar a madres en ese tránsito, y puedo afirmar que la salud mental es tan importante como la salud física: ambas sostienen la vida que comienza y la familia que se transforma.

Muchas veces se habla de la maternidad como un momento de plenitud, pero la realidad es más compleja. La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada cinco mujeres en Argentina atraviesa depresión posparto. A esto se suman la ansiedad, la psicosis posparto y el estrés postraumático, condiciones que suelen quedar invisibilizadas. En mi práctica, he visto cómo estas dificultades afectan no solo a la madre, sino también al vínculo con el bebé y al clima emocional del hogar.

En la charla que di recientemente en la Facultad, insistí en que la salud mental materna es un tema de salud pública. Estudios internacionales muestran que la depresión durante el embarazo puede impactar en el desarrollo cerebral del recién nacido, aumentando el riesgo de alteraciones emocionales y conductuales. Esto nos obliga a pensar en la prevención y en la intervención temprana como herramientas fundamentales para proteger tanto a la madre como al hijo.

El acompañamiento cercano hace la diferencia. Cuando una madre se siente escuchada, contenida y validada, su capacidad de afrontar los desafíos se multiplica. Las redes de apoyo —familia, comunidad, profesionales— son un factor protector clave. Sin embargo, en Argentina el acceso a servicios especializados sigue siendo limitado, especialmente en zonas rurales y vulnerables. Allí, el rol de los equipos de salud primaria y de quienes trabajamos en puericultura se vuelve esencial: somos muchas veces el primer oído, la primera mirada que detecta señales de alarma.

La maternidad no debería vivirse en soledad. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Hablar con una psicóloga perinatal, compartir con otras madres, apoyarse en la familia, son pasos que fortalecen el bienestar emocional. Como puericultora, mi tarea es acompañar, dar herramientas, y recordarles a las madres que su salud mental importa tanto como la de sus hijos.

Invertir en la salud mental materna es invertir en el futuro de nuestras comunidades. No alcanza con garantizar recursos materiales: necesitamos entornos que brinden contención emocional, que reconozcan el valor de cuidar a quien cuida. Este día nos invita a comprometernos con esa causa, porque apoyar a las madres es apoyar la vida misma.

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