jueves 8 de octubre de 2026

SALUD

Gestar en movimiento: el cuerpo como territorio vivo

En esta oportunidad, la Puericultora y Doula Lali Zurzolo escribe sobre la importancia del movimiento durante la etapa de gestación.
16/01/2026

En un mundo que muchas veces nos empuja a la quietud, el embarazo nos recuerda que la vida es movimiento. Desde el primer latido del corazón fetal hasta las contracciones que anuncian el nacimiento, todo en la gestación vibra, pulsa, se transforma. Sin embargo, aún persisten discursos que invitan al reposo como norma, al cuerpo gestante como frágil, como pasivo.

Frente a esa mirada, proponemos otra narrativa: la del cuerpo que se escucha, que se mueve con conciencia, placer y autonomía. Porque moverse no es solo una recomendación médica: es una forma de habitar el embarazo con presencia.

Moverse es gestar con protagonismo

Caminar, estirarse, bailar, respirar con intención… son actos que devuelven a la gestante su lugar activo en el proceso. Diversos estudios han demostrado que la actividad física moderada mejora la circulación, reduce el riesgo de diabetes gestacional, fortalece el suelo pélvico y contribuye a un mejor descanso.

Pero más allá de los beneficios fisiológicos, el movimiento consciente permite percibir el cuerpo como un territorio vivo, capaz, potente. Y eso, en sí mismo, es salud.

Esferodinamia: una esfera que aloja, sostiene y transforma

Entre las múltiples propuestas corporales, la esferodinamia se destaca por su enfoque integral y respetuoso. Esta técnica utiliza pelotas de distintos tamaños para favorecer la movilidad, la conciencia corporal y la reorganización postural.

Según una revisión publicada en la Revista Portales Médicos, la esferodinamia mejora la postura, alivia dolores lumbares, favorece la apertura pélvica y prepara el cuerpo para el parto. Pero más allá de lo técnico, hay algo profundamente simbólico en esa esfera que sostiene, que invita al juego, que permite explorar el equilibrio y el desequilibrio como parte del camino.

En cada taller, la esferodinamia se vuelve también un lenguaje: el de la escucha corporal, el de la red que acompaña, el de la colmena que se mueve al ritmo de cada una.

Movimiento como vínculo: ejercicios de conexión mamá-bebé

Moverse también es vincularse. A través de la respiración compartida, el contacto con la panza, la visualización o la danza suave, se teje un puente emocional que fortalece el apego desde antes del nacimiento.

La neurociencia perinatal ha demostrado que el entorno emocional y sensorial del embarazo influye en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Las prácticas de conexión no solo favorecen el bienestar materno, sino que impactan positivamente en la regulación emocional del recién nacido y en la calidad del vínculo temprano.

Ejercicios simples como mecerse con música, hablarle al bebé o dibujar con el cuerpo en el espacio habilitan el permiso para sentir, para habitar el cuerpo como canal de encuentro. Porque cada movimiento que nace del amor es también una forma de maternar.

Movimiento como resistencia: recuperar la confianza en el cuerpo

Reivindicar el movimiento en el embarazo es también resistir la medicalización excesiva. Es devolver a las mujeres y personas gestantes la confianza en sus cuerpos. Es reconocer que el bienestar no se mide solo en parámetros clínicos, sino también en la capacidad de habitar el proceso con placer, con conciencia, con red.

La esferodinamia, los ejercicios de conexión, el baile, el juego… son herramientas que nos permiten resignificar el embarazo como un tiempo de transformación activa, de escucha profunda, de vínculo en movimiento.

En cada ronda, en cada espacio, vemos cómo el cuerpo que se mueve es también el cuerpo que se empodera.

Si vivís en Villa La Angostura, te invito a participar de las clases de esferodinamia y conexión mamá-bebé. Para más información, encontranos en Instagram: @doulaypuericulota.lali

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