jueves 8 de octubre de 2026

SALUD

El cuerpo que se mueve, la vida que se gesta: una mirada sensible sobre el movimiento en el embarazo

En esta oportunidad, la Doula y Puericultora Lali Zurzolo habla sobre los beneficios de la esferodinamia y el movimiento durante el embarazo.
19/12/2025

En un mundo que muchas veces nos empuja a la quietud, el embarazo nos recuerda que la vida es movimiento. Desde el primer latido del corazón fetal hasta las contracciones que anuncian el nacimiento, todo en la gestación vibra, pulsa, se transforma. Y sin embargo, aún persisten discursos que invitan a la inmovilidad, al reposo como norma, al cuerpo gestante como frágil. Frente a eso, proponemos otra narrativa: la del cuerpo que se escucha, que se mueve con conciencia y placer.

Moverse es gestar con presencia

El movimiento durante el embarazo no es solo una recomendación médica: es una forma de conexión profunda con el propio cuerpo y con el bebé en desarrollo. Caminar, bailar, estirarse, respirar con intención... son actos que devuelven a la gestante su protagonismo, que la invitan a dar lugar a la transformación de su cuerpo con autonomía y disfrute.

Diversos estudios han demostrado que la actividad física moderada durante el embarazo mejora la circulación, reduce el riesgo de diabetes gestacional, fortalece el suelo pélvico y contribuye a un mejor descanso. Pero más allá de los beneficios fisiológicos, el movimiento consciente permite a la madre percibir su cuerpo como un territorio vivo, capaz, potente. Y eso, en sí mismo, es salud.

Esferodinamia: una esfera que aloja, sostiene y transforma

Entre las múltiples propuestas corporales, la esferodinamia se destaca por su enfoque integral y respetuoso. Esta técnica, que utiliza pelotas de distintos tamaños para favorecer la movilidad, la conciencia corporal y la reorganización postural, se ha convertido en una gran aliada durante la gestación.

Según una revisión publicada en la Revista Portales Médicos, la esferodinamia mejora la postura, alivia dolores lumbares, favorece la apertura pélvica y prepara el cuerpo para el parto. Además, al trabajar sobre la propiocepción y la respiración, promueve un estado de relajación activa que puede ser clave para transitar el trabajo de parto con mayor confianza y menor intervención.

Pero más allá de lo técnico, hay algo profundamente simbólico en esa esfera que sostiene, que invita al juego, que permite explorar el equilibrio y el desequilibrio como parte del camino. En mis talleres veo como la esferodinamia se vuelve también un lenguaje: el de la escucha corporal, el de la red que acompaña, el de la colmena que se mueve al ritmo de cada una.

Ejercicios de conexión: cuando el movimiento es vínculo

Moverse también es vincularse. Por eso, los ejercicios que promueven la conexión entre la madre y el bebé durante el embarazo tienen un valor incalculable. A través de la respiración compartida, el contacto con la panza, la visualización o la danza suave, se teje un puente emocional que fortalece el apego desde antes del nacimiento.

La neurociencia perinatal ha demostrado que el entorno emocional y sensorial del embarazo influye en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Las prácticas de conexión no solo favorecen el bienestar materno, sino que impactan positivamente en la regulación emocional del recién nacido, en su capacidad de respuesta al estrés y en la calidad del vínculo temprano.

Se proponen ejercicios simples, mecerse con la música, hablarle al bebé, dibujar con el cuerpo en el espacio. No se trata de técnicas complejas, sino de habilitar el permiso para sentir, para habitar el cuerpo como un canal de encuentro. Porque cada movimiento que nace del amor es también una forma de maternar.

Reivindicar el movimiento en el embarazo es también una forma de resistir la medicalización excesiva, de devolver a las mujeres y personas gestantes la confianza en sus cuerpos. Es reconocer que el bienestar no se mide solo en parámetros clínicos, sino también en la capacidad de habitar el proceso con placer, con conciencia, con red.

La esferodinamia, los ejercicios de conexión, el baile, el juego... son herramientas que, más allá de sus beneficios físicos, nos permiten resignificar el embarazo como un tiempo de transformación activa, de escucha profunda, de vínculo en movimiento.

En cada taller, en cada ronda, en cada espacio, vemos cómo el cuerpo que se mueve es también el cuerpo que se empodera.

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