SALUD
¿Quién cuida a quien cuida? El agotamiento invisible del puerperio
El puerperio es una etapa de enorme intensidad. La llegada de un bebé transforma la vida cotidiana y coloca a la madre en un rol de cuidado permanente, muchas veces sin pausas ni respiros. Se habla mucho de lactancia, de crianza, de apego, pero poco del agotamiento invisible que atraviesan quienes cuidan. Ese cansancio que no siempre se nombra, que se acumula en noches sin dormir, en la exigencia de estar disponibles todo el tiempo, en la soledad de sentirse responsable de todo.
A este desgaste se suma el trabajo dentro de la casa, ese trabajo invisible que sostiene la vida diaria y que rara vez se reconoce. Preparar comidas, ordenar, lavar ropa, atender a otros hijos, gestionar compras, coordinar citas médicas. Son tareas que parecen pequeñas, pero que juntas forman una carga inmensa. Muchas veces se espera que la madre pueda con todo: con el bebé en brazos, con la olla en el fuego, con la lista de pendientes en la cabeza. Y ese esfuerzo, cuando no se reconoce, se convierte en un peso silencioso.
Las estadísticas nos cuentan que en Argentina, el 80% de los hogares monoparentales están encabezados por mujeres, lo que significa que ellas asumen tanto el cuidado de los hijos como las tareas del hogar. Investigaciones recientes muestran que el estrés maternal tiene un impacto directo en la salud integral de la madre y del niño, afectando vínculos familiares y estilos de crianza. A nivel mundial, la OMS y UNICEF señalan que las mujeres dedican entre tres y seis horas más por día al trabajo no remunerado que los hombres, y que esta sobrecarga incrementa el riesgo de depresión posparto y cuadros de ansiedad. Durante la pandemia, esta desigualdad se profundizó: muchas madres asumieron simultáneamente el cuidado de hijos, tareas escolares y trabajo doméstico, generando niveles altísimos de agotamiento.
La salud mental en este período merece atención. La depresión posparto afecta a entre un 10 y un 20% de las mujeres, y los cuadros de ansiedad son aún más frecuentes. A esto se suma el aislamiento social, la falta de reconocimiento y la presión cultural de “poder con todo”. El resultado es un desgaste que puede impactar en la calidad del vínculo con el bebé y en el bienestar de toda la familia.
Pero el puerperio no es solo un asunto privado: es también un tema social y político. El trabajo doméstico y de cuidado, que sostiene la vida de millones de hogares, sigue sin ser remunerado ni contabilizado en las estadísticas económicas. Sin embargo, sin ese trabajo invisible, ninguna sociedad podría funcionar. Reconocerlo es el primer paso para transformar la manera en que pensamos el cuidado: no como una responsabilidad individual, sino como una tarea colectiva que requiere apoyo, políticas públicas y un cambio cultural profundo.
Por eso la pregunta es urgente: ¿quién cuida a quien cuida? La respuesta no puede ser individual. Necesitamos redes de sostén que abracen a las madres en este tránsito. Los grupos de puerperio, las rondas de mamás y bebés, los espacios comunitarios son mucho más que reuniones: son lugares de reparación, donde se comparte la experiencia, se legitiman las emociones y se construye un sostén colectivo. Donde se da lugar a la palabra, se recupera la confianza y se recuerda que nadie debería atravesar el puerperio en soledad.
Reconectar implica también habilitar prácticas concretas: descansar sin culpa, pedir ayuda y aceptar que el cuidado es una tarea compartida, valorar el trabajo doméstico como parte esencial del bienestar familiar, y recuperar el sentido del puerperio como etapa de aprendizaje y transformación.
El cuidado de la salud mental materna es un asunto social. No basta con hablar de lactancia o crianza si no ponemos en el centro el bienestar de quienes sostienen la vida. Porque cuidar a quien cuida es también una forma de cuidar a la infancia. Y porque el puerperio, cuando se transita en red, puede dejar de ser un tiempo de agotamiento invisible para convertirse en un tiempo de crecimiento compartido.
En este camino, quiero invitarte a dos espacios de encuentro que buscan justamente fortalecer esa red:
- Viernes 12 de junio, de 14 a 16 hs: encuentro mensual de mamás y bebés, un espacio para compartir experiencias y construir sostén comunitario.
- Domingo 21 de junio, de 10 a 12 hs: encuentro exclusivo para puérperas, acompañado por un equipo interdisciplinario que habilita la escucha y el cuidado integral.
- Para más info: IG: puericultoraydoula.lali