2026-06-04

SALUD

Día de la Fertilidad: un viaje entre ciencia, emociones y acompañamiento

En el marco del Día de la Fertilidad, la Tec. Puericultora y Doula Lali Zurzolo escribe sobre esta temática e invita a reflexionar sobre las dificultades que muchas familias enfrentan en la búsqueda del embarazo.

Cada 4 de junio se celebra a nivel internacional el Día de la Fertilidad, una fecha que nos invita a detenernos y reflexionar sobre las dificultades que muchas familias enfrentan en la búsqueda del embarazo. Este día busca visibilizar las problemáticas reproductivas, reconocer los avances científicos y, sobre todo, promover un acompañamiento integral que contemple tanto lo médico como lo emocional.

La búsqueda del embarazo: un camino con múltiples rostros

La búsqueda del embarazo es una etapa vital que puede vivirse de maneras muy diferentes. Para algunas familias, es un proceso breve y casi imperceptible. Para otras, en cambio, se convierte en un recorrido largo, lleno de expectativas, esperas y, muchas veces, frustraciones.
Cada test de embarazo negativo no es solo un resultado clínico: es un mes de ilusiones que se desarma, de emociones que se agitan y de preguntas que se multiplican. Es un proceso que merece ser acompañado, informado y contenido.

En las consultas pregestacionales, solemos indagar la historia familiar, los antecedentes de salud y las condiciones actuales. Este trabajo se realiza en red con ginecólogos, obstetras y otros profesionales, porque la fertilidad no es un tema que pueda abordarse de manera aislada. Es un entramado complejo donde la biología, la genética, las emociones y el entorno se entrelazan.

Infertilidad: una enfermedad reconocida

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la infertilidad como una enfermedad. Se define como la incapacidad de lograr una gestación tras un año de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos, o la dificultad para mantener un embarazo.
A nivel mundial, afecta a alrededor del 15% de las parejas en edad reproductiva. En Argentina, los registros del Ministerio de Salud estiman que entre el 10% y el 12% de las parejas enfrentan esta situación.

Las causas son múltiples:

  • En el sistema reproductor femenino: anovulación, endometriosis, fibromas uterinos, bloqueo de trompas.
  • En el sistema reproductor masculino: bajo recuento de espermatozoides, problemas hormonales, alteraciones en la movilidad o formación de los espermatozoides.

Es importante subrayar que no se trata únicamente de una cuestión de edad, como se creía tiempo atrás. La infertilidad puede deberse a factores clínicos, genéticos, ambientales o emocionales.

Avances científicos y acceso a tratamientos

La ciencia ha transformado profundamente las posibilidades de concebir. Hoy contamos con técnicas como la fecundación in vitro (FIV), la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) y el diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que han abierto caminos antes impensados.
En Argentina, la Ley Nacional N.º 26.862 de Reproducción Medicamente Asistida, vigente desde 2013, garantiza el acceso a estos tratamientos, representando un avance en equidad y derechos reproductivos.

Gracias a estos recursos, muchas familias han podido concretar su deseo de gestar. Sin embargo, es fundamental recordar que cada caso es único y que los tratamientos requieren tiempo, paciencia y acompañamiento interdisciplinario.

El componente emocional: un pilar fundamental

La fertilidad no depende solo de causas clínicas. El sistema endocrino está profundamente influenciado por lo emocional: cómo nos sentimos impacta directamente en nuestra salud reproductiva. La ansiedad, el estrés y la frustración pueden convertirse en obstáculos invisibles, pero muy reales.

Por eso, el acompañamiento no debe limitarse a lo médico. Desde mi rol como puericultora y doula, acompaño a las familias en la construcción de la experiencia de la búsqueda. No podemos saber con certeza cuándo o si se logrará el embarazo, pero sí podemos transformar el camino en una oportunidad de aprendizaje y conexión:

  • Conocer mejor nuestro cuerpo y su funcionamiento.
  • Valorar la sexualidad como parte integral del bienestar.
  • Reconocer y dar espacio a las emociones que surgen.
  • Fortalecer los vínculos y la comunicación en la pareja y la familia.

Una mirada integral y humana

La fertilidad es un proceso humano complejo, lleno de incertidumbres, pero también de oportunidades. Con el acompañamiento adecuado, puede convertirse en una experiencia de amor, conciencia y crecimiento.

Me gusta pensar este viaje no solo como la búsqueda de un resultado, sino como la posibilidad de reconectar con nuestro cuerpo, nuestra historia y nuestra capacidad de resiliencia. La ciencia nos brinda herramientas, pero es la mirada integral (que incluye lo emocional, lo social y lo humano) la que permite que este recorrido sea más llevadero y enriquecedor.

 

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