jueves 8 de octubre de 2026

La ciencia del apego durante el parto: el vínculo que asegura la vida

En esta oportunidad, la Doula y Puericultora Lali Zurzolo escribe sobre "La ciencia del apego durante el parto: el vínculo que asegura la vida".
16/07/2025

El parto es un evento transformador, tanto física como emocionalmente. Durante ese momento, la persona gestante atraviesa un estado conocido como "planeta parto" o "trance de parto", una alteración natural de la conciencia que ocurre desde el inicio del trabajo de parto hasta el alumbramiento de la placenta. Este proceso no es casual ni fortuito; la ciencia hoy nos confirma que es el resultado de un cóctel hormonal diseñado para favorecer el vínculo y la supervivencia.

Durante el parto, los niveles elevados de oxitocina y endorfinas en el cerebro no solo generan sensaciones de conexión profunda y placer, sino que también promueven un estado de atención plena hacia el recién nacido. La oxitocina, conocida como la "hormona del amor", no actúa sola: se combina con prolactina, endorfinas, dopamina y opioides naturales, formando un sistema neurohormonal que sincroniza a la madre con el bebé. Incluso quienes están presentes durante el nacimiento son influenciados por este efecto, generando una participación colectiva que refuerza el cuidado hacia la nueva vida.

El cerebro en acción: una red diseñada para el apego

El cerebro humano cuenta con un sistema neuronal que vincula a la madre y al recién nacido de manera profunda. Este sistema, controlado principalmente por la oxitocina y la prolactina, impulsa los llamados "comportamientos maternales", como el cuidado y la protección. La oxitocina no solo genera placer y confianza, sino que también actúa como un ansiolítico natural, reduciendo el estrés y fortaleciendo los lazos interpersonales. Por otro lado, los opioides endógenos proporcionan una sensación de bienestar en el contacto físico con la cría, fortaleciendo el vínculo afectivo.

Para el bebé, este vínculo no es solo emocional; es fisiológico. La proximidad con la madre regula su sistema nervioso, permitiéndole mantener la homeostasis (equilibrio interno). Estudios en epigenética han demostrado que esta regulación temprana disminuye los niveles de estrés en el recién nacido y contribuye a una mayor resiliencia frente a adversidades a lo largo de la vida. En palabras del Dr. Nils Bergman, experto en neurociencia del apego: "Todo en la neurobiología del nacimiento y del apego está enfocado a un propósito: favorecer el vínculo amoroso entre la madre y el bebé. No es solo una cuestión de supervivencia; es el inicio de un desarrollo integral saludable".

Los "1000 primeros minutos": una oportunidad vital

Hoy se habla ampliamente del concepto de los "1000 primeros minutos", que pone en foco la importancia de evitar la separación entre la madre y el bebé en las primeras horas de vida. Durante este tiempo, el recién nacido establece su primera impresión del mundo. Si se encuentra en contacto constante con su madre, su sistema nervioso se siente protegido, y las hormonas como la oxitocina refuerzan esta sensación de seguridad. Sin embargo, si el bebé es separado, experimenta un aumento en los niveles de cortisol (la hormona del estrés), lo que activa un estado de alerta que afecta tanto su bienestar inmediato como su desarrollo a largo plazo.

La proximidad constante no solo beneficia al bebé, sino que también refuerza la capacidad de la madre para cuidar, gracias al sistema hormonal que promueve confianza y sensibilidad hacia las necesidades de su cría. Este es un momento crítico para fomentar el apego seguro y asegurar una base sólida para la salud física, mental y social del niño.

Cuidar la gestación más allá de lo físico

El cuerpo humano es increíblemente sabio: no solo permite la gestación, sino que predispone a la madre para generar un vínculo profundo con su bebé. Como puericultora, insisto en la importancia de cuidar este proceso desde una mirada integral, que contemple no solo el bienestar físico, sino también el mental. Esto incluye propiciar un entorno respetuoso durante el parto y buscar equipos de salud interdisciplinarios que trabajen desde una perspectiva humanizada y basada en evidencia científica.

El apego no es un acto aislado; es un proceso que comienza incluso antes del nacimiento y que puede moldear la vida futura de un ser humano. Cada cuidado brindado durante el embarazo y el parto deja una huella en la relación entre la madre y el bebé. Como dijo el Dr. Bergman: "El vínculo amoroso es el eje central de un desarrollo saludable". Invertir en este vínculo es invertir en generaciones futuras.

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