2026-10-17

EDITORIAL

RIGI: ¿Beneficia o perjudica a Neuquén?

La discusión sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suele concentrarse en los beneficios impositivos que reciben las empresas. Pero, para Neuquén, la verdadera pregunta es otra: ¿Cuánto realmente gana la provincia por acelerar las inversiones a pesar de ceder en la recaudación de impuestos? En esta nota, la respuesta.

Por Leo Madeira.

Las proyecciones del Ministerio de Economía de Neuquén muestran diferencias claves entre sostener o no el RIGI a partir del año entrante, y el resultado hacia fines del 2030, lo deja aún más en evidencia.

El punto de partida es diciembre de 2023. Según las proyecciones presentadas, Neuquén tenía un déficit de inversión en infraestructura de US$4.000 millones. Es decir, existía una brecha muy importante entre los recursos disponibles y las inversiones necesarias para acompañar el crecimiento de la provincia.

La alternativa sin RIGI permite mejorar esa situación, pero de manera más limitada. Para 2030, el escenario proyectado, muestra un resultado positivo de aproximadamente US$1.800 millones destinados a inversión en infraestructura. Con RIGI, en cambio, el resultado proyectado alcanza los US$4.221 millones. La diferencia es de US$2.421 millones adicionales.

Esto significa que Neuquén no solamente pasaría de un déficit de US$4.000 millones en 2023 a un resultado positivo en 2030 de US$8.221 millones gracias al RIGI. Ese número ayuda a entender por qué el régimen puede ser considerado una herramienta estratégica y no simplemente un beneficio tributario para grandes empresas.

Más inversión, más producción y finalmente más recaudación

La lógica es relativamente sencilla. El RIGI establece condiciones de estabilidad y previsibilidad destinadas a hacer competitivos proyectos que requieren inversiones enormes por varias décadas. En el caso de Vaca Muerta, esto resulta particularmente relevante porque las empresas toman decisiones comparando a la Argentina principalmente con Estados Unidos. El propio gobernador Rolando Figueroa sostiene que sin seguridad jurídica y estabilidad fiscal las inversiones pueden frenarse. 

En el corto plazo, Neuquén puede resignar parte de determinados recursos tributarios. Pero el objetivo es que esa menor recaudación inicial sea ampliamente compensada por una economía hidrocarburífera mucho más grande. Neuquén es tomadora de precios, no formadora, y si no se hace más atractiva la inversión con bonificaciones tributarias, estas irían hacia otras latitudes.

Las cifras de la proyección son claras. En 2025, los ingresos anuales provinciales fueron de US$4.653 millones, tanto con RIGI como sin él. Pero la diferencia comienza a aparecer progresivamente:

  • 2026: US$5.300 millones en ambos escenarios.
  • 2027: US$5.826 millones con RIGI frente a US$5.822 millones sin RIGI.
  • 2028: US$6.831 millones con RIGI frente a US$6.555 millones sin RIGI.
  • 2029: US$7.808 millones frente a US$7.074 millones.
  • 2030: US$8.870 millones con RIGI frente a US$7.463 millones sin RIGI.

En otras palabras, para 2030 la diferencia anual llega a US$1.408 millones a favor del escenario con RIGI. Y hay un dato clave: esta diferencia no surge solamente de impuestos. La mayor actividad genera regalías, impuestos provinciales, coparticipación y participación de GyP, vinculados a una producción hidrocarburífera mayor.

De hecho, el gobierno neuquino estimó que tres proyectos incorporados al régimen generarían hasta el 2030 unos US$1.158 millones para la provincia, frente a un costo estimado de apenas US$3,5 millones por la menor coparticipación asociada al Impuesto a las Ganancias.

La variable decisiva: el tiempo

Para Neuquén, acelerar las inversiones también es una cuestión estratégica. Los hidrocarburos son recursos no renovables y existe una ventana temporal para convertirlos en producción, exportaciones, divisas, infraestructura y desarrollo.

Figueroa planteó justamente que Neuquén es propietaria de un recurso no renovable y que existe una ventana de tiempo para extraerlo antes de que el mundo avance hacia otras fuentes de energía. 

Por eso, el RIGI puede entenderse como una apuesta a monetizar más rápido Vaca Muerta: aceptar determinados incentivos hoy para conseguir inversiones que permitan producir y exportar mucho más durante los próximos años.

El resultado que muestra la proyección es claro: sin RIGI, Neuquén llegaría a 2030 con US$1.800 millones de capacidad positiva para infraestructura; con RIGI, alcanzaría US$4.221 millones.

Así, la discusión no debería limitarse a cuánto impuesto se resigna en el presente. La pregunta central es cuánto crecimiento, producción, regalías e infraestructura se consigue a cambio.

Si el RIGI logra multiplicar las inversiones, acelerar Vaca Muerta y ampliar la producción durante la ventana disponible, la menor recaudación inicial puede convertirse en una recaudación sustancialmente mayor a largo plazo.

En síntesis: primero es inversión, luego producción y, por último, mayores recursos. Para Neuquén, esos recursos tienen un destino clave: transformar la riqueza de Vaca Muerta en infraestructura y desarrollo para cada metro cuadrado de los neuquinos de toda la provincia.

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