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“Por amor a las aves”, el proyecto sanmartinense que rescata aves heridas

Hace siete años, la hija de Maria Cecilia Muros le llevó una bandurria lastimada en la calle. Allí comenzó a interiorizarse en el mundo de los animales y desde entonces los rescata. Los que puede los libera y el resto los tiene en condiciones especiales en su casa.

En dialogo con Diario 7 Lagos, Maria relató cómo fue el primer rescate: “Mi hija venía de la escuela, me avisa que había una bandurria lastimada. La atrapamos, tenía una fractura expuesta en un ala, producto del atropello de un auto”.

Fue entonces que acudieron a una veterinaria que tenía conocimientos en aves, Bárbara Bartolome, de Junín de los Andes, quien se encargo de la cirugía y luego, la sanmartinense se encargó de la rehabilitación. Desde entonces, trabajan juntas.

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Gracias a los conocimientos de la veterinaria, Maria comenzó a interiorizarse en el mundo de las aves, y así pudo seguir recibiendo más bandurrias. “Barbara me decía qué ave era, qué comía, cómo se entablilla, el tema del estrés como se trata, cómo manipularlas cuando están lastimadas, cómo es el proceso de rehabilitación para que no se enfrente con el humano” detalló.

A lo largo de los años han tenido búhos, chimangos y caranchos bajo la premisa de cuánto más alejados de los humanos mejor. “No quiero que me quieran. Para darles de comer le damos con una pinza para que no vea la mano. Al principio están en un canil, a oscuras, con el menor ruido posible. Cuando ya están bien se prueba, tengo un lugar donde las suelto para ver si vuela bien, si se puede manejar y programamos dónde las liberamos” continuó.

En general las liberan en el Huechulafquen ya que no hay autos ni gente. Ya han liberado chimangos, garza bruja y bandurria.

Las últimas que recibieron fueron por atropellos, pero también cuentan con aves discapacitadas que no pueden volver a la naturaleza por haber sido amputadas, en muchos casos por gomeras en manos de niños.

Actualmente tiene tres bandurrias, un fio fio, cuatro chimangos discapacitados, dos cachañas con el ala quebrada por gomera, bandurrias 4 discapacitadas y dos teritos. “Una de las teritas perdió a toda su familia en la ruta, quedó ella sola y es la madre nodriza de todos los teritos que he rescatado”.

Pero María no esta sola. Su hija Mili de 19 años la ayuda cuando no está: le da de comer a los animales y les limpia las jaulas. En el caso de las bandurrias amputadas, duermen en los caniles y por las mañanas las sueltan en un patio acondicionados para ellas.

Las proteccionistas siguen apostando a la concientización y es por eso que el año pasado comenzaron a hacer charlar en escuelas y buscan comenzar a trabajar en las secundarias.

Cada vez son más las zonas que se extienden a esta iniciativa: En Angostura, Pablo Plaza recibe este tipo de animales y analizó la intoxicación de aves con la basura y también se encuentra el Refugio de aves caídas de Buenos Aires.