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Orfebrería: el oficio milenario que despierta pasiones artísticas y es un boom en Angostura

La emprendedora, artista plástica y directora de teatro, Naná Molina, comenzó la tercera edición de un curso que supo ser un boom en el tiempo previo a la pandemia y promete ser tendencia en la nueva normalidad: “Mi sueño es dejarle a la villa el oficio de la Orfebrería aprendido”, sintetiza, en diálogo con Diario 7 Lagos.

“El curso de joyería se basa en el diseño de joyería, el desarrollo del dibujo, el boceto del plano y de la pieza que uno quiere hacer, y en base a eso trabajamos desde la chapa directamente, todo lo que es la técnica de calado, la técnica para soldar, con la piedra reconstituida que es una técnica muy bonita, y lo que es embalsado de piedras”, describe Molina.

La capacitación se da en el espacio angosturense 7 Elementos los sábados de 9.30 a 11.30 y de 12 a 14.30 horas. El hecho de poder brindar conocimientos para que alguien pueda trabajar desde una pasión en un oficio milenario como lo es la orfebrería, es el principal impulso por el que trabaja la emprendedora.

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Con un amplio rango de edad, no hace falta saber de la materia para poder sumarse: “puede venir el que tenga ganas y realizar el curso a su propio ritmo. Doy mucho hincapié en lo que es la parte creativa de cada uno. Cada uno puede hacer el proyecto que quiera”, remarca Naná a este medio.

Mientras que la duración es de todo el año, la artista plástica remarca que cada uno “tiene la libertad de hacer un conjunto, colgante, con piedras, sin piedras, se puede jugar con el diseño: la idea es que los alumnos puedan estudiar el tiempo que consideren, que les parezca prudente y necesario. Es un trabajo individual con cada uno”.

Por otra parte, Molina detalla que se trabaja todo tipo de metales menos la plata, porque es muy costosa. En el taller se brindan todas las herramientas y los materiales: “siempre hay que empezar por calar y entender como trabajar el material. Dentro de una guía, si tener esa libertad de diseñar, jugar, aprender a dibujar que es super importante, y hacer el plano de una pieza”.

Esta última acción, la de planificar, Naná la considera fundamental: “para que sí en el día de mañana a uno se le vuelve a pedir la misma pieza, ya está la original con el dibujo original”, resalta. La emprendedora da clases a alumnos que hace varios años estudian y “están armando una secuencia de producción, aprendiendo cómo salir a vender y cómo armar su marca”.

“Quiero que seamos un montón. Es un oficio tan antiguo y bonito. No es solamente la joyería, también está la construcción de bombillas, mates, cubiertos, como trabajar el material para un montón de cosas”, relata Molina.

Considerando a la joyería como una expresión artística, la emprendedora realiza collares, anillos, aros y pulseras a pedido, a medida, que nunca suelen ser iguales, por su carácter de piezas únicas, en similitud con el arte que nace desde uno.