jueves 8 de octubre de 2026

OBRA PÚBLICA

Nuevo contrato social entre el Gobierno y los neuquinos

Cuando nos referimos a lo que quiere decir la palabra “revolución”, tan usada en estos tiempos, podemos encontrar diferentes interpretaciones, pero la que hoy nos interesa desarrollar, es aquella que le da origen a las diferentes formas de administrar que tienen el Estados.
19/08/2026

Si tenemos en cuenta a los teóricos del “Contractualismo” de siglo XVI y XVII, cuyos exponentes más reconocidos son Hobbes, Locke y Rousseau, a quienes la Teoría Política los vincula como los fundadores de las formas de gobierno que oscilan desde la mas extrema derecha, como los regímenes dictatoriales o totalitarios, hasta las formas de gobiernos más relacionadas con la distribución en partes iguales de los ingresos públicos, como las vinculadas al socialismo, pasando por el centro, con las formas más liberales de administrar las arcas del estado (las cuales están más en boga hoy en día), podemos decir que, con todas sus grandes diferencias hay un denominador en común que las vincula.

Los tres autores consideran que a través de un “contrato social”, las sociedades pasaron de vivir (o sobrevivir) de un “estado de naturaleza” sin reglas escritas, ni premios o castigos impartidos por un centro político ordenador, a un “estado” organizado, con un gobierno que administre los intereses públicos. 

Pero a pesar de que cada uno de los autores tenía sus propias teorías sobre como ese “Estado” debía ser administrado, los tres coincidían que, si en algún momento se levantara una “revolución popular” contra ese gobierno, se volvería a un “estado de naturaleza” precontractual, donde se deberían impartir nuevas leyes que generen un nuevo orden social.

Proceso “revolucionario” en Neuquén

Hoy en la Provincia del Neuquén, salvando las diferencias, pasa algo similar. Se decide “romper el tablero” de como hasta ahora se majaban las obras claves de infraestructura, cortar con la forma establecida de administrar los recursos y “dar de nuevo”, evitando así una crisis social.

La actual gestión del Gobernador Figueroa denuncia que el atraso en obras públicas al momento de asumir en su cargo rondaba los U$4.000 millones, o sea, hacia faltar invertir esa cantidad de dinero para poner a la Provincia al día con sus necesidades estructurales.

Que, si no se comenzaba con un plan integral de obras en toda la provincia, no solo Neuquén se podía perder la oportunidad de crecer a la par de Vaca Muerta y de usufrutuar todo su potencial, sino que peor aún, la provincia corría riesgo de colapsar por la falta de servicios básicos para su población (que además no para de crecer con el ingreso de 71 personas que se mudan a la Provincia todos los días).

Por eso Figueroa establece, según sus palabras, “una nueva forma de gestionar los ingresos públicos”, lo cual se puede interpretar como un Estado que rompe con un “contrato social” establecido, basado en el asistencialismo y en los adelantos de regalías para cubrir gastos corrientes, reconvirtiéndolo en uno que deje sentabas las bases reales del Neuquén post Vaca Muerta.

En su primera gestión de 4 años este gobierno provincial, con recursos propios, terminará asfaltando 1.050km de ruta nuevos, los mismos kilómetros que se asfaltaron en toda la historia de la provincia, triplica el presupuesto en educación eliminando las escuelas trailers construyendo 700 aulas nuevas, genera 32.000 soluciones habitacionales (60.000 se habían realizado en los últimos 60 años), construye 31 centros de salud, 45 de seguridad, y la lista sigue y sigue.

Si tenemos en cuenta lo hecho en toda nuestra historia como provincia hasta diciembre de 2023, y lo que se hizo en estos 36 meses de gobierno, poniendo el foco en el “desafío generacional” que interpela al gobierno, preparando con infraestructura al Neuquén de los próximos 50 años, podríamos decir que, en la Provincia, estamos atravesando un “PROCESO REVOLUCIONARIO DE OBRAS”.

 

 

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