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Mujeres en Red de Villa la Angostura y su lucha diaria

El 3 de junio de 2015 las mujeres argentinas alzaron su voz y se auto convocaron para luchar contra la violencia de género; así, con la marcha de Ni una menos, comenzó a desnaturalizarse el machismo impuesto en la sociedad y hacerse cada vez más fuerte esta campaña que dice “basta de femicidios”.

Diario Siete Lagos se reunió con Zulema Aguirre Y Graciela Arakelian, ambas militantes sociales por los derechos humanos pertenecientes a la Red de Mujeres  de Villa la Angostura, y dentro de una cálida e intensa conversación ellas contaron como nació este movimiento y cuál es la situación actual que atraviesa su pueblo.

Mujeres en Red es un espacio donde concluyen varios actores sociales, participan el sindicato de Ate, Aten, trabajadores sociales independientes y docentes, es un espacio diverso donde las fechas calendario de reclamo y lucha de los derechos son el motor para reunirse y seguir trabajando en equipo. “El 8 de marzo o 25 de noviembre son las fechas que nos convocan para presentar un documento en los medios digitales y en realidad se fue notando cómo en la idiosincrasia del pueblo se fue incorporando la temática que estaba muy desdibujada”, explica Graciela.

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“En 2007 empezamos con un encuentro de mujeres, nos habíamos juntado para ir al encuentro nacional de mujeres que se  realizaba en Neuquén”, comienza a relatar Zulema. “Tuvimos una columna de radio en el programa “Sopa de letras”, de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer y esa fue una herramienta que nos posibilitó para trabajar la temática de género desde un medio de comunicación”.

Zulema cuenta que en 2016 presentaron una ordenanza para habilitar “una casa refugio” en Villa la Angostura y remarca que la misma fue aprobada pero aun no fue ejecutada. “Las casas refugio están contempladas dentro de la ley nacional. Cuando el Estado tiene que abordar el momento de crisis de una mujer violentada y tiene que sacarla de la casa, debe garantizarle un espacio donde ella con sus hijos puedan están resguardados y también brindarle un equipo técnico interdisciplinario que la pueda contener desde la salud física y psíquica,  hasta asuntos legales. En Villa la Angostura actualmente no hay casas refugio y ese es uno de los mayores conflictos que enfrentamos”,  explica Zulema.

Ambas cuentan cómo, debido a la falta de estos albergues estatales, han refugiado en lugares particulares y privados a  chicas que llegaron en situación de escape de sus hogares, víctimas de violencia de género. “No hay escala social que no esté trastocada, pero lamentablemente lo que más se ve, por una cuestión de falta de recursos, es una clase social más humilde. En Villa la Angostura se da que viven en un asentamiento de la casa de la familia del hombre entonces esta mujer no solo está  violentada por el varón sino que se da una violencia generalizada de la familia, y si esa mujer no tiene a donde ir vuelve porque no le queda otra opción”, explica Zulema.

“Nosotras le presentamos un proyecto a una funcionaria de la Provincia de Neuquén donde le demostramos que al municipio también le podía servir (habilitar una casa refugio), porque en lugar de estar ayudando económicamente desde Desarrollo Social a estas chicas se les brindaba una casa con todas las comodidades necesarias donde incluso ellas pudiesen hacer un proyecto productivo e implementar una guardería para cuidar a sus hijos, pero no tuvimos respuesta”, concluye Graciela.