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Desgarrador: Su abuelo, muerto por Covid, estuvo 6 horas en el piso de su casa de San Martín de los Andes

Karen Trevisán, vecina de San Martín de los Andes, escribió una carta donde relata el desgarrador momento que atravesó junto a su familia cuando su abuelo de 89 años que transitaba el virus en su casa, se descompensó. y finalmente falleció.

Los protocolos, la burocracia, el colapso sanitario, fueron un combo explosivo para esta familia que convivió, en medio del dolor, con su abuelo muerto en el piso de su casa cuando nadie se acercaba a poder retirar el cadáver por el protocolo Covid.

Finalmente los propios familiares debieron colocar el cuerpo en la bolsa requerida para que la funeraria pueda retirarlo de la vivienda.

FV 790 VERMONT

La carta de su nieta:

A la Comunidad de San Martín de los Andes

Quiero compartir la triste experiencia que vivimos cómo familia ante la pérdida de mi abuelo Sergio Novoa. Todos los días se nos informa sobre la cantidad de contagios, fallecidos, recuperados y demás estadísticas. A diario escuchamos de la cantidad de vecinos que se enferman, de los esfuerzos por frenar la pandemia como también de los que rompen las normas poniendo en peligro a toda una población vulnerable.

Pero nada de eso describe lo crudo de la realidad. De lo que nos está pasando. De lo que nos puede pasar, hoy, mañana o en cualquier momento. Sólo cuando esta realidad nos sacuda tomaremos conciencia y se nos hará carne. Esta carta no acusa ni apunta a nadie en particular. Cómo vecina de nuestra ciudad reconozco la tarea de los y las trabajadoras del Hospital Ramón Carrillo. Sé de las carencias materiales y de los grandes esfuerzos humanos que realizan. En todo caso es mi intención compartir nuestra experiencia para aportar a la visibilización de una situación que no se nos está contando con todas las letras, y tratar de aportar a que podamos tomar conciencia cómo ciudadanos de la importancia de nuestro cuidado y del cuidado de las personas más vulnerables ante esta pandemia.

Hace semanas que trasciende que los servicios de salud están colapsados. ¿Pero que implica esto? Pues implica que si tenés una urgencia es probable que no haya ambulancias disponibles. Que no haya médicos disponibles. Que te mueras o se muera tu familiar en la espera de atención y que, ya fallecido pases HORAS de angustia sin poder darle un tratamiento digno.

Anoche falleció mi abuelo quien estaba cursando COVID… no estaba internado porque tenía 89 años y a los viejitos ya no los reciben en el hospital, los mandan a la casa al cuidado de la familia. Porque no hay lugar o quizás porque es más peligroso que se internen a que se queden en sus casas. De alguna manera ya son dejados a su suerte.

Pasada la medianoche el abuelo se descompensó. Inmediatamente mi mamá llamó al hospital pidiendo una ambulancia… cinco veces. Se le contestó que no había porque estaban con otras urgencias. Finalmente se envió una, veinticinco minutos después, pero sólo con un enfermero. Sin médico, porque el mismo no podría salir de la guardia del hospital, según nos explicó más tarde la policía.

Al llegar la ambulancia mi abuelo había fallecido, por lo que el enfermero se retiró luego de que se haga presente la policía. Ahí empezó la peor parte, la que da cuenta del desborde en el que se encuentran nuestras instituciones que, todos suponemos, están para cuidarnos. Se necesitaba un médico para constatar la causa del fallecimiento y firmar el certificado de defunción para que la funeraria pueda retirar el cuerpo. Al ser un caso de COVID hay un PROTOCOLO estricto que cumplimentar. Al no haber recibido atención de un médico y al pasar el tiempo la Policía nos sugirió que tratemos de conseguir un médico ” amigo” para que nos haga el favor de constatar la muerte y firmar el certificado.

Mientras tanto el comisario de la 43 llamó y llamó al hospital, desde dónde se negaron a ir aduciendo que por el mismo protocolo no lo harían, mientras que estaban atendiendo otras urgencias. Para esto mi abuelo seguía en el piso, en el mismo lugar donde sufrió la descompensación y falleció, ya que ni siquiera se lo trasladó a una cama (¿POR PROTOCOLO?).Buscando la forma de resolver la situación el Comisario se comunicó con Criminalística de la Policía con asiento en Junín de los Andes, logrando que a las 3:30 AM se presenten dos peritos y un médico, quienes constataron y firmaron el certificado de defunción luego de desplegar todo un PROTOCOLO de protección personal para cumplir con su tarea. Una vez retirados los efectivos policiales y peritos (05 AM aproximadamente) nos comunicamos con la Funeraria, quienes nos informan que para ser retirado el cuerpo debe estar alojado en una bolsa hermética especial.

Nuestro abuelo NUNCA fue retirado ni movido del lugar durante todo ese tiempo. Ni la policía ni los peritos lo colocaron en la correspondiente bolsa. Claramente tampoco apareció personal de salud para dar cumplimiento con este PROTOCOLO por fallecimiento por COVID.

¿A quién corresponde dar cumplimiento con esta etapa establecida en el PROTOCOLO? Concurrimos nuevamente a la Comisaria 43 informando de esta situación a lo que se nos contesta que ya no podían hacer nada más. Que eso correspondía a salud pública. La funeraria aclara que de ningún modo retirará el cuerpo si el mismo no cumple con esta condición de estar dentro de la bolsa. Concurrimos a la guardia del hospital (05:30 hs. aproximadamente) dónde nos niegan la responsabilidad de dar cumplimiento a este protocolo, aduciendo que “nadie quería ir” y que “nunca se les había pedido algo así” … y que llamemos a Bomberos Voluntarios para ver si ellos lo podían hacer.

Insistimos en buscar una solución. Ya hacía casi 6 horas que nuestro abuelo estaba tirado en el pasillo de la casa. Por lo que nos ofrecimos a hacerlo nosotros mismos. Desde la guardia nos facilitaron los elementos de protección y la bolsa para cadáveres y dos de nuestros familiares cumplieron con lo exigido por el PROTOCOLO.

Recién ahí se acercó la funeraria con el cajón para retirar el cuerpo. En ese momento nos sugieren que debemos insistir desde temprano en el cementerio municipal para que nos den el turno de sepelio. Que en la funeraria se encuentran con cuerpos de vecinos almacenados porque hay un número de fallecidos superior a lo normal y hay horario y personal reducido en el cementerio. La pregunta es… ¿Dónde queda el tan cuidado PROTOCOLO si son los mismos familiares quienes deben guardar a su ser querido fallecido por COVID en la bolsa? ¿Por qué no se informa de esto mientras se realizan los peritajes? ¿Cómo puede ser que no haya un médico del hospital que constate el fallecimiento de un paciente de COVID y de seguimiento al PROTOCOLO que desde los Organismos de salud se han establecido? ¿Porqué no se refuerza el servicio en el Cementerio Municipal cuando los fallecimientos de vecinos han aumentado ante este desborde de la pandemia? ¿Porqué se nos sigue ocultando una realidad que ya no se puede tapar?

Hoy la situación es tan grave, hay tal nivel de contagios y de circulación de virus que no podemos bajar la guardia y es probable que ni siquiera te enteres por dónde entró y golpeo esta enfermedad. Todo esto que comparto ha sido una pesadilla que vivimos cómo familia. Las horas de espera, angustia y vigilia en la vereda ya que no podíamos ingresar a la vivienda del abuelo, la improvisación, el destrato y la desinformación, constituyen un trago muy amargo que no se lo deseo a nadie. Mi abuelo no merecía esto, nadie se lo merece y no puede volver a pasar.

Atentamente Karen Trevisán