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Placer y austeridad: el equilibrio perfecto para las fiestas

La austeridad debería estar en todos los momentos de las celebraciones: en la organización previa y en el transcurrir de la fiesta.

La austeridad es sinónimo de accionar con moderación, no de privación. La moderación nos permite lograr el pico de placer máximo, porque cuando el exceso aparece, el placer comienza a disminuir. Es decir, el exceso y el placer tienen una relación inversamente proporcional. Al aumentar el exceso, el placer comienza a disminuir.

Pensemos algunos ejemplos: es una tradición argentina comer en noche buena comida fría: Vitel toné, ensalada rusa, lengua a la vinagreta, piononos, torres de panqueques, huevos rellenos, y así podríamos nombrar muchos platos navideños más… pero ¿qué pasa con el placer por comer cuando comemos en exceso?, cuando terminamos con indigestión, acidez, distensión abdominal, reflujo, o estos excesos nos llevan a aumentar de peso?. Es en este punto, en donde el placer que nos llevó al comer, comienza a disminuir. Lo mismo ocurre con el consumo de alcohol.

La austeridad debería estar en todos los momentos de las celebraciones: en la organización previa y en el transcurrir de la fiesta. En la organización previa es importante realizar un buen cálculo de cantidades, para evitar que sobre comida. Este famoso sobrante de comida de los festejos de fin de año, nos lleva a comer de más, a gastar mucho dinero y a seguir comiendo alimentos muy calóricos el 3 de enero.

En este momento es donde hay que aplicar al máximo el concepto de austeridad, que insisto no es privación, solo moderación. La realidad mundial, nos exige moderación: la producción de alimentos genera un altísimo impacto ambiental (pérdida de biodiversidad y efecto invernadero entre los más importantes). El elaborar y comprar comida en exceso nos hace mal a nuestro cuerpo y a nuestro ambiente. Festejemos con responsabilidad!

Lic. Paula Zunino

Nutricionista M.P. 256

Coach Ontologico