2026-10-08

EDITORIAL

París puso a Neuquén de cara a ser la principal provincia exportadora de Argentina: se estima que para el 2033 superará a Buenos Aires

Editorial por Leo Madeira. Mientras buena parte de la política argentina todavía discute cómo repartir una economía que no alcanza, Neuquén empieza a discutir otra cosa: cómo administrar una riqueza capaz de convertirla en la principal provincia exportadora del país. En París, Figueroa llevó una posición clara: acompañar a Nación cuando el rumbo abre oportunidades para los neuquinos, dejando claro que Vaca Muerta debe traducirse primero, en desarrollo dentro de Neuquén.

La “Argentina Week” terminó en París, pero para Neuquén la discusión recién comienza. La aprobación de un RIGI por 12.400 millones de dólares para Pluspetrol y GyP, destinado al desarrollo de Bajo del Choique-La Invernada, no es solamente otro anuncio de inversión. Es una señal de escala: más de 620 pozos, cuatro plantas de procesamiento, nuevos ductos y una producción proyectada superior a los 100.000 barriles diarios.

Hay algo más importante detrás de esos números. Neuquén participa del negocio. GyP tiene el 10% del proyecto. Es decir, los neuquinos no aparecen solamente como territorio donde se extraen hidrocarburos. La empresa provincial forma parte del desarrollo y de los resultados económicos que genere. Esa diferencia es central para entender la estrategia de Figueroa.

El gobernador llegó a París acompañado por una definición política que viene sosteniendo desde el comienzo de su gestión: la relación con el Gobierno nacional debe servir para conseguir resultados concretos. No se trata de acompañar por acompañar ni de confrontar por confrontar. En el caso energético, la incorporación del upstream al RIGI fue precisamente una herramienta que Neuquén había reclamado porque necesitaba acelerar inversiones y aumentar la producción.

Y los resultados empezaron a aparecer.

La “Argentina Week” sumó, además, otro anuncio de enorme dimensión. “Total Energies” presentó una cartera de proyectos cercana a 10.000 millones de dólares, con iniciativas para ampliar la producción de petróleo y gas, entre ellas el desarrollo de San Roque y una expansión gasífera en Aguada Pichana.

Neuquén se prepara para ser la N°1 en exportaciones de Argentina

Durante décadas, Neuquén fue considerada una provincia productora. Ahora comienza a plantearse como una provincia determinante para la economía argentina. El crecimiento de Vaca Muerta puede modificar la balanza energética, las exportaciones, el ingreso de divisas y la posición internacional del país. El INDEC ya registró en el primer semestre de 2026 un crecimiento del 51,7% de las exportaciones de la Patagonia, mientras el complejo petrolero-petroquímico aumentó 43,7%.

Comienza un cambio en el mapa económico argentino.

Y allí aparece la discusión que Figueroa lleva a París y que probablemente sea mucho más importante que cualquier fotografía con empresarios o funcionarios: ¿qué obtiene Neuquén de la riqueza que produce?

Porque Vaca Muerta puede generar dólares para la Argentina, pero para Neuquén debe generar también infraestructura, empleo, proveedores, capacitación, caminos, energía, agua, conectividad y nuevas oportunidades para sus comunidades.

Ese parece ser el sentido de la participación provincial en los grandes proyectos. Pluspetrol destacó precisamente el papel de Neuquén como articulador del desarrollo territorial y señaló que el objetivo es que el crecimiento de Vaca Muerta genere valor para la provincia y el país.

Figueroa, además, fue explícito en París al señalar que las empresas locales y los trabajadores son fundamentales para esta etapa. También sostuvo que el cambio de paradigma consiste en dejar atrás una industria pensada solamente para abastecer el mercado interno y pasar a una etapa en la que Argentina pueda venderle al mundo.

Ese cambio tiene una consecuencia política inevitable.

Neuquén ya no puede ser mirada solamente como una provincia que recibe recursos de la Nación. También debe ser observada como una provincia que genera una parte creciente de los recursos que la Nación necesita.

Esa relación modifica el poder relativo de Neuquén dentro del federalismo argentino.

Por eso la posición de Figueroa en París tiene una lectura que excede la agenda petrolera. El gobernador puede mantener diálogo con Milei, acompañar medidas nacionales que favorezcan las inversiones y, al mismo tiempo, defender una agenda provincial propia. La discusión no es Nación contra Neuquén. La discusión es qué condiciones debe conseguir Neuquén dentro de una Argentina que necesita imperiosamente desarrollar Vaca Muerta.

París dejó una imagen distinta del país. Mientras algunos todavía miran a Neuquén como una provincia distante de los grandes centros de decisión, las principales compañías energéticas del mundo están mirando hacia Neuquén.

Y cuando empresas como Pluspetrol y Total Energies comprometen inversiones de esta magnitud, el debate deja de ser si Vaca Muerta tiene futuro. El debate pasa a ser qué hará Neuquén con ese futuro.

Porque si la provincia logra transformar petróleo y gas en infraestructura, empleo, empresas locales, conocimiento y mejores servicios para sus habitantes, la riqueza de Vaca Muerta dejará de ser solamente una cifra de exportaciones.

Será una transformación económica y territorial. Y París, en ese sentido, no fue el destino. Fue el escenario donde Neuquén empezó a mostrar el lugar que pretende ocupar en la Argentina que viene.

 

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