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Neuquén: Estudiaba criminología y era trabajadora sexual

Ayelén Seguí vive en Neuquén y se recibió Licenciada en Criminología este año. En medio de su carrera, decidió comenzar a ejercer como trabajadora sexual.

Ayelén Seguí, de 26 años, vive en Ciudad de Neuquén y se recibió en este 2021 de Licenciada en Criminología y Ciencias Forenses en la Universidad Nacional de Río Negro, en Cipolletti. En paralelo a sus estudios, la joven eligió convertirse en trabajadora sexual en medio de la carrera para tener sus propios ingresos.

"En primer trabajo tenía 17 años, cuidaba niños. Ya cuando empecé la universidad empecé a trabajar en una heladería, estuve casi dos años. A mi el trabajo sexual me llegó por los feminismos. En 2016 fui a mi primer encuentro Nacional de Mujeres, en Rosario, y conocí a Georgina Orellano, que es referente de A.M.A.R., un sindicato de trabajadoras sexuales a nivel nacional, la escuche a ellas y otras compañeras y me voló la cabeza", contó, en una entrevista a Radio Bahía Blanca.

Ayelén cuenta que antes del 2017, "no tenía idea el mundo que existía dentro de los que es el trabajo sexual": "de alguna manera me sentí identificada", admite. Luego de empezar a militarlo, en 2018 se encontraba trabajando como cajera de un supermercado chino, tras haber tenido empleos como niñera y en una heladería.

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Ayelén Seguí vive en Neuquén y tiene 26 años.

Ayelén Seguí vive en Neuquén y tiene 26 años.

"Yo quería seguir trabajando porque necesitaba ingresos y no podía gastar mucho tiempo porque no lo necesitaba para estudiar", contó. Ahí fue cuando tomó el impulso, se asesoró con una compañera que le explicó como era la modalidad y cómo ser trabajadora sexual, los clientes, tiempos y condiciones.

Con respecto a esto, la mujer de Neuquén: "Yo, por ejemplo, no atendía a menores de 25 años porque me parecía que no tenían la responsabilidad de tomarse mi servicio como un trabajo, las personas más adultas respetaban las condiciones que una ponía".

"Cada una elige sus condiciones y el tipo de servicio que ofrece", resalta, y admite que "la primera vez estaba súper nerviosa", pero cuando uno va trabajando "derriba muchos estigmas que están instalados en la sociedad".

La primera vez que Ayelén ejerció como trabajadora sexual "fue contactada por el recepcionista de un hotel", según explica: "Él era quien llamaba a las chicas para los clientes del hotel. Entré con mucho pudor pero fue una experiencia increíble. El hombre súper respetuoso y ahí entendí que el trabajo sexual no era únicamente el coito. Lo que buscan la mayoría de las personas que quieren acceder a los servicios sexuales es compañía", expresó.

En su foto de colación de la Universidad, Ayelén no está untada con huevo ni harina, y no está sola sino besando a su novio. El cartel que la rodea dice, primero y dentro de una nube, “me recibí”. Después, con brillos dorados, lo que ella considera una definición de su identidad política: “Puta y licenciada”.

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En diálogo con Infobae, Ayelén se definió como "pansexual", o que significa que le atraen las personas más allá de su identidad de género o de su genitalidad. Benjamín, su pareja desde hace 4 años, es un varón trans.

Mientras estudiaba Criminología, a fines del 2017 les contó a sus papás -ambos enfermeros- que habían viajado a Neuquén para pasar las fiestas con ella, que sería trabajadora sexual.

Su papá, dice, “solo atinó a tirar un chiste a modo de no sé... para decir algo”. Su mamá, “que es una persona muy conservadora, pero bueno, siempre me bancaron en todo”, se preocupó: “Mirá si te pasa algo”, “mirá si son violentos”, “las enfermedades de transmisión sexual”. Todas preocupaciones que ella, con teoría pero sin práctica, trató de calmar.

En relación al rol de la trabajadora social en Neuquén, Ayelén explica: “Hacés mucho de psicóloga. Creo que ellos tienen la habilitación para poder hablar con nosotras de cosas que no hablan con sus amistades o en sus matrimonios, porque un 70, 80% eran casados. Un cliente habitual, por ejemplo, me contó durante un viaje en el que no hubo sexo, que había sufrido un abuso sexual. Nunca se lo había dicho a nadie. De todos modos siempre hay una relación laboral, porque hubiera o no coito, me pagaban por estar ahí”.

Paralelamente, la tesis con la que se recibió, de hecho, se titula “Una mirada criminológica hacia el trabajo sexual”. ¿Por qué eligió ese tema? “Quise usar el privilegio que me da estar dentro del ámbito académico como herramienta estratégica para visibilizar las realidades que viven las trabajadoras sexuales”.

FUENTE: Infobae - Radio Bahía Blanca